¿Y si el plástico fuera un recurso y no solo un residuo? Esta es la premisa de partida de toda una corriente de investigadores, científicos y empresarios que se han replanteado la cruzada que desde movimientos ecologistas han emprendido para demonizar el plástico que inunda los mares.

La realidad es evidente. Existen islas de plástico. Los mares muestran fondos plenos de residuos no degradables que se incorporan al ciclo biológico a través de los pescados y flora marina. Ahora bien, ¿es el plástico en sí el único responsable de esta situación critica para el medio ambiente?

plasticos

Estudios e informes como el Stemming the Tide (2015), apuntan hacia lo que los expertos del sector han defendido en las diferentes mesas de trabajo de ChemPlastExpo: se requiere una concienciación global del potencial del plástico no como un enemigo de la sostenibilidad del entorno sino como un aliado.
Y para ello hay que focalizarse en tres áreas claves:

• Avanzar en la recogida, almacenajes y reprocesado de los plásticos usados
• Revalorizar la economía circular de los plásticos reciclados
• Invertir en la investigación de nuevos materiales plásticos que tengan un menor impacto en el medio natural.

Plásticos y ecología

Precisamente en este sentido encontramos algunos de los ejemplos más prometedores. Actualmente, conviven en el círculo económico diversos tipos de plástico según su composición fabricados para su reciclado y disolución natural en el medio toda vez que su vida útil ha terminado.
Tal es el caso del PET, hasta ahora uno de los plásticos con mayor capacidad para reciclaje, aun cuando éste se limita a una tasa del 20-30%. La mayor crítica que recibe es el tiempo que tarda en degradarse en la naturaleza (aproximadamente 700 años).
Los investigadores y empresas del sector han conseguido desarrollar un prometedor plástico reciclable de forma indefinida a base de polímeros. Esta iniciativa viene a solventar uno de los retos que hasta ahora afrontaban los plásticos: su naturaleza incluye elementos que limitan su capacidad de uso reciclado de los plásticos.

¿Qué implicaciones tiene este innovador material plástico?

A día de hoy, apenas somos capaces de reciclar el 5% del plástico que utilizamos. Esto se debe a que nuestros sistemas y herramientas para el reciclado de los plásticos no nos permiten asegurar que el proceso preserve sus propiedades.
Ahora bien, si se impulsan este tipo de investigaciones y se favorece la fabricación de estos plásticos con PDK estaremos más cerca de alcanzar el equilibrio entre sostenibilidad y plásticos circulares.

Los plásticos PDK se pueden utilizar a sectores tan diversos como los textiles, las espumas o los usos directos. Las actuales investigaciones apuntan a mejorar su producción dependiendo más de recursos vegetales y materiales sostenibles.

Los plásticos y la economía circular

La economía circular estudia cada uno de los elementos que intervienen en un proceso productivo, identificando cuáles de ellos pueden tener un segundo uso una vez su participación en dicha producción se ha ejecutado. En definitiva, se trata de aprovechar esos “residuos” para nuevos usos, de tal forma que sustituyan a otros recursos de nuevo cuño, y no se conviertan en basura arroja al medio.
En los últimos años, las diversas campañas de sensibilización medioambiental han puesto el foco en la industria de los plásticos, con imágenes y datos que han encendido las alarmas mediáticas. Lo cierto es que la industria de producción de plásticos lleva años en las sombras promoviendo el reciclaje de plásticos, y priorizando la fabricación de plásticos biodegradables.

Lo que se ha denominado Nueva Economía del Plástico aboga por un replanteamiento eficaz del uso de este material después de su primera vida útil. De esta forma, en vez de ser arrojados al medio ambiente se recogen para una segunda transformación que los lleva de nuevo a los círculos de la Economía y el consumo.
En segundo término, y ahí reside la segunda pata ecológica de la propuesta, la industria de los plásticos reduce el consumo de materias primas necesaria para su actividad, por lo que el impacto sobre el medio ambiente se multiplica positivamente.

Según un estudio, el 53% de los envases de plástico actuales se podría reciclar siguiendo estos patrones de sostenibilidad

La industria del plástico está inmersa en un compromiso firme de generación de plásticos bioresponsables. Un objetivo ambicioso pero alcanzable dentro de las dinámicas que impulsa la economía circular.